Arreglar el Wi-Fi en casa de tus padres
El objetivo no es la red más rápida posible, sino una red que siga funcionando dentro de seis meses sin ti.
En esta guía
Tarde o temprano pasas un domingo por la tarde arreglando el Wi-Fi de tus padres. La condición es peculiar: lo que montes tiene que seguir funcionando cuando estés a 500 km y el soporte sea una llamada a la hora de cenar.
Optimiza para "sigue funcionando dentro de seis meses"
Esa única regla cambia casi todas las decisiones:
- Cuantas menos cajas, mejor. Cada aparato de más es algo que se puede desenchufar sin querer, mover al limpiar o culpar de un problema que no tiene nada que ver.
- Nada de configuraciones ingeniosas. Redes de invitados, reglas por dispositivo y segundos nombres generan preguntas que tendrás que responder por teléfono.
- Etiqueta todo. Un trozo de cinta con "no desenchufar" en el router y en cada nodo evita la avería más común de todas.
- Escribe el nombre de la red y la contraseña y déjalos a la vista: por dentro de la puerta de un armario de cocina funciona mejor que en un cajón.
El orden de trabajo
- Averigua qué usan de verdad. Normalmente una tele, una tablet, un móvil y quizá las videollamadas con los nietos. La cobertura importa justo ahí y en ningún otro sitio.
- Mira primero el router. En casas antiguas suele estar en el suelo, detrás de un mueble, en el recibidor donde llega la línea. Subirlo y despejar su entorno es gratis: ver la altura del router y el router metido en el mueble.
- Recorre las habitaciones y mide, para saber si el problema es el dormitorio del fondo o toda la casa.
- Solo después añade equipos. Un punto de acceso o un nodo mesh en el sitio correcto gana a dos en enchufes cómodos; ver dónde colocar los nodos mesh.
- Prueba la tele y el aparato de las videollamadas usándolos de verdad, no mirando las rayitas.
Cosas que aparecen a menudo en casas antiguas
- Paredes gruesas. Los edificios viejos y las casas de pueblo tienen fábricas que un equipo nuevo no resuelve solo por ser nuevo: ver qué le hacen las paredes al Wi-Fi.
- El rincón de la toma de teléfono. La línea llega al recibidor o a un trastero, el peor sitio de la casa para la radio. Ver la toma de fibra en el rincón equivocado.
- Un router antiquísimo del operador. Suele ser el arreglo más barato, y muchas veces es gratis si lo pides: ver cuando el router del operador es el límite.
- Un aparato que frena a todos. Una tablet vieja agarrada al borde de la cobertura ralentiza al resto: ver el Wi-Fi se cae solo en un punto.
Deja una nota, no un misterio
Antes de irte, escribe tres líneas: cómo se llama la red, qué hacer si internet se para (desenchufar el router, esperar un minuto, volver a enchufarlo — ver reiniciar el router) y qué caja no se mueve nunca. Esa nota evita más llamadas que cualquier equipo.
Mide mientras estás allí
Tienes una sola visita: aprovéchala y mapea la casa con WiFi Heatmap sobre el terreno. Te vas con una foto de la cobertura, así que la próxima llamada de "no va internet" empieza con datos en vez de conjeturas.