La revisión anual del Wi-Fi en 30 minutos

Las redes domésticas no se averían: se van desviando. Una revisión anual cuesta menos que la noche que perderías si no la haces.

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En esta guía
  1. 1. Mira dónde vive el router (5 minutos)
  2. 2. Cuenta lo que hay conectado (5 minutos)
  3. 3. Comprueba la edad del equipo (5 minutos)
  4. 4. Mide la casa (10 minutos)
  5. 5. Prueba lo que de verdad te importa (5 minutos)
  6. Anota lo que has cambiado
  7. Haz que comparar sea fácil

En una red doméstica no hay nada que se quede quieto. Se añaden aparatos, los muebles se mueven, los vecinos compran routers nuevos, el firmware cambia, y la casa que en marzo iba perfecta en noviembre resulta molesta. Media hora una vez al año evita que esa deriva se convierta en una urgencia.

1. Mira dónde vive el router (5 minutos)

Los muebles se mueven y los routers acaban sepultados. Comprueba que sigue elevado del suelo, fuera de un mueble cerrado, lejos del metal y no detrás de la tele. Ver la altura del router y el router metido en el mueble.

Si tienes nodos mesh, confirma que nadie ha movido uno a un enchufe más cómodo en los últimos doce meses. Ver dónde colocar los nodos mesh.

2. Cuenta lo que hay conectado (5 minutos)

Abre la lista de dispositivos del router. Normalmente aparecen cosas olvidadas: una tablet vieja, una impresora, un móvil de repuesto, un enchufe inteligente de un aparato que ya no tienes. Quita lo que ya no está. Una lista corta hace más fácil diagnosticar cualquier problema futuro, y los dispositivos del hogar conectado son los sospechosos habituales: ver los dispositivos inteligentes se desconectan solos.

3. Comprueba la edad del equipo (5 minutos)

Si el router vino con el contrato y el contrato tiene ya unos años, pide al operador el modelo actual. Es la mejora gratuita más común en redes domésticas: ver cuando el router del operador es el límite.

Ya que estás, busca una actualización de firmware y reinícialo una vez: ver reiniciar el router.

4. Mide la casa (10 minutos)

Es la parte que convierte las opiniones en hechos. Recorre las habitaciones, toma lecturas y compara con el mapa del año pasado, si lo tienes. Qué buscar:

  • Una habitación que antes iba bien y ahora está floja: casi siempre significa que algo se ha movido.
  • Una zona muerta nueva, que suele aparecer con un electrodoméstico nuevo o el equipo nuevo de un vecino.
  • Los espacios exteriores que has empezado a usar desde la última revisión.

Cómo mides importa más que cuánto tardas: ver cómo se hace de verdad un mapa de Wi-Fi.

5. Prueba lo que de verdad te importa (5 minutos)

El objetivo no es la cobertura, son los aparatos que funcionan. Haz una videollamada corta en la habitación donde trabajas, arranca algo en la tele y usa el móvil en el peor rincón de la casa. Si las tres pruebas van bien, tu red está bien, diga lo que diga cualquier número.

Anota lo que has cambiado

Si mueves algo o añades un nodo, apúntalo con la fecha. El año que viene, esa nota más dos mapas te dirán qué sirvió de verdad: ver medir antes y después.

Haz que comparar sea fácil

La revisión solo sirve si la foto de este año se puede comparar con la del anterior. Guarda cada medición en WiFi Heatmap y construirás una pequeña historia de la cobertura de tu casa: así cada decisión futura — router nuevo, un nodo más, un cable — parte de datos y no de suposiciones.